Entradas

La soledad que no quería quedarse sola.

La soledad tenía miedo de quedarse sola,  de mirarse al espejo y no hallar el reflejo. Quería besarse las sombras quería acariciarse los vértices,  las esquinas, pero no encontró ninguna. Entonces comenzó a temer a conocer ese sentimiento de vacío, donde la inmensa tristeza baila en la nada  y las acaloradas depresiones suben y bajan  cual marea en el mar. La soledad temía por ella en que su estado permanente fuese la locura, la llanura de lo intangible la espesura de lo indecible. Así que dando el salto de gracia  busco a donde ir a parar en otro cuerpo no tan solo, no tan hueco, ni con eco; Un cuerpo donde a la soledad  se le permitiera iniciar su revolución algo menos sobrio, menos gótico y un poco más caótico. Un lugar donde deje huellas pero no la piel,  ya se cansó de ellas. Un compañero,  que le hiciera cambiar de opinión, Que le mostrara los colores,  esos que di...

Hija de mi padre

Como hija de mi padre le he aprendido un millón (por así decirlo) de cosas buenas, y otro millón malas también. Sin embargo, con el pasar de los años he luchado contra aquellos patrones de conducta que sabía debía cambiar por mi bien, como el victimizarme tal como lo hacía él para justificar su carácter y temperamento colérico con arranques de ira diciendo que era por culpa del alcohol; y aunque en parte así era, la verdad es que era un circulo vicioso. Arranque de ira (por cualquier cosa), ir a beber, regresar con otro arranque de ira, justificarse, sentir remordimiento, ir a beber por la culpa y así sucesivamente. Pero, así como hubo esos momentos malos y completamente desagradables, también, hubo momentos llenos de amor y felicidad. Momentos a los que me apego para hacerme creer que al menos mi infancia y juventud no fueron tan caótico como en verdad lo fueron. Espero que no crean que me engaño, pues no es así, solo decido hacer crecer en mí esos bellos momentos a vivir atada a lo...

Adiós

Hasta nunca. Fueron las últimas palabras que se desvanecieron tras el humo del cigarrillo. La tarde estaba sofocada, el aliento no era más ácido que las palabras de su boca. Y en la calle, la humedad yacía recostada sobre el pavimento mientras el licor se consumió en el aire. Me fui caminando con la incertidumbre de no saber la verdad de aquellas pocas palabras, pero a sabiendas de que los aromas se impregnaban en mi suéter comencé a caminar sobre las gotas qué comenzaban a caer escasas. Ya no había tiempo de esperar de pensar, o meditar mientras más acelerado el paso más abundan las lágrimas del cielo qué ha está altura del momento se me antojan más dulces que las mías, más calmadas, más pacientes con más esperanza. El agua sigue consumíendose sobre el pavimento y mi amor sobre las llamas del infierno. GL.

Sentido de pertenencia

Hay una necesidad inquietante entre la mayoría de los seres humanos y es la del sentido de pertenencia. No me vengan con mamadas como "Yo me pertenezco a mí misma, a ningún hombre" o "No soy de nadie"... y más cosas por el estilo. El sentido de pertenencia data del principio de los tiempos y no se refiere al hecho de que otra persona sea tu dueño (a), no, pues se refiere al hecho de sentirse acompañado, apoyado, por otras personas que comparten las mismas ideologías que tú. El creerte solo en este mundo, dueño de ti mismo, sin sentido de pertenencia es lo más vacío e hipócrita que existe. No importa cuando grites las frases anteriores si eres parte de un club social, un movimiento feminista, una religión, una familia o tienes un conjunto de amigos, ya que si creas lazos con alguno de los antes mencionados te informo que estas en busca de un sentido de pertenencia. Ahora bien, la antítesis de esto, el creer que tu esposo, novio, novia, amante, dominante,...

Detrás de las letras

Imagen
Escribe una don nadie, con sueños llenos de ilusiones y pensamientos de grandeza. Mientras que desayuna superación, come nobleza y cena orgullo. Escribe una persona, que busca alcanzar sus sueños, aquellos que como estrellas, lejanos se encuentran. Mientras duerme se deleita creyendo en el “quizás”, en que “tal vez” y “ya será mañana” en que todo cambiará. Les escribe una cualquiera, una persona común y sin título, que se estresa cada día por no lograr lo que se proponía. Pues no importa que suceda, cuánto trabajo la persona invierta, el destino no está a su favor y se ha cansado de nadar a contracorriente, andar sin llegar a ningún lugar. Escribe los lamentos, una persona muy común, una más entre la prole y del pueblo como tú, que cansada de esforzarse por cambiar su estrella, perdió las fuerzas y se rindió.
Cuando las palabras matan Hay palabras, muchas, muchas de ellas. Hay palabras que te levantan, te animan y te fortalecen. Pero, hay también palabras que dañan que lastiman y matan. Muerte lenta que viene a ti en sus comas, en sus signos expresivos. En los puntos finales del no. Es como una daga que se engendra dentro del pecho,  que atraviesa, que hiere, que lastima. Poco a poco, la muerte te encuentra. Las palabras no se las lleva el viento mentira. Solo es una forma en la que viajan. Las palabras se quedan, se instalan  y toman asiento. Beben el café contigo, y hace ecos en los silencios te adormecen y te hacen sangrar  en la cama, mientras a fuerza buscas el sueño En la ducha se toman forma y salen, a borbotones, por los ojos. Se instalan en tu garganta  y salen en un grito. Hay de esas palabras que vienen por vosotros tristes entes del mar de muertos en esta sociedad. Hay de esas verdades media mentira, o de esas mentiras me...

El inicio

Imagen
Hace tiempo que la nostalgia se arraigó dentro de mi alma, que las palabras se atoraban en mi garganta buscando una salida. Entre libros de poesía e historias yo crecí enamorándome de las letras fue que aprendí. Hace tiempo que encontré la forma de dar rienda suelta de sacar, los versos de mi pecho  e ir formando un lindo soneto. Así que fue creciendo la necesidad, el llegar a ser esclava de la poesía fue que encontré mi libertad. Ginya Les