Hija de mi padre
Como hija de mi padre le he aprendido un millón (por así decirlo) de cosas buenas, y otro millón malas también. Sin embargo, con el pasar de los años he luchado contra aquellos patrones de conducta que sabía debía cambiar por mi bien, como el victimizarme tal como lo hacía él para justificar su carácter y temperamento colérico con arranques de ira diciendo que era por culpa del alcohol; y aunque en parte así era, la verdad es que era un circulo vicioso. Arranque de ira (por cualquier cosa), ir a beber, regresar con otro arranque de ira, justificarse, sentir remordimiento, ir a beber por la culpa y así sucesivamente. Pero, así como hubo esos momentos malos y completamente desagradables, también, hubo momentos llenos de amor y felicidad. Momentos a los que me apego para hacerme creer que al menos mi infancia y juventud no fueron tan caótico como en verdad lo fueron. Espero que no crean que me engaño, pues no es así, solo decido hacer crecer en mí esos bellos momentos a vivir atada a lo...