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Ser mamá

Quiero decirte, que es muy difícil ser papá, ahora mismo no sé si estoy haciendo siquiera un buen trabajo, si les estoy dando las herramientas que ellos necesitan para ser buenas personas. Mientras más pasa el tiempo, más me frustra saber si la forma en que los educo es la correcta.  Amor no les falta, comunicación tampoco, he tratado de brindarles la confianza para que se acerquen a charlar conmigo y me expresen su sentir. Pero entonces, suceden cosas, mi esposo y yo siento que nos estamos volviendo unos desconocidos para ellos. Las amistades están tomando el primer lugar en su vida, la privacidad es importante, pero aún más significativo son los valores con los que los hemos educado.  Me duele ver, como poco a poco pasamos a segundo plano. Pero también, me alegra verlos desenvolverse. Es un sentimiento agridulce. ¿Lo estoy haciendo bien? No lo sé. Quizás el tiempo me confirme si lo es. No quiero repetir viejos patrones, quiero darles libertad, pero que no caigan en libertina...

Musa

En notas danzantes me sumerjo, me arrastran, me condenan, alegría y tristeza se entrelazan, en el suelo húmedo, lágrimas crecen. Como acordes de guitarra eras tú, entrando, sombras atravesando, alma misteriosa, profunda como el mar, caminabas con tu música resonando. Tu melodía se fundió con mi ser, en lo recóndito del alma nos encontramos, letras compartidas, universos entrelazados, tus versos vacíos, mis sentimientos brotados. Amor desbordante, entrega sincera en la antesala de deseos ardientes, ¿fueron ciertos tus «te amo» susurrantes? ¿O en las notas encontré sueños dementes? Promesas cumplidas, dedicaciones hechas, mi primer libro, palabras en tinta y papel, tú nunca lo leíste, quedó en el aire, arte surgido de la herida, mi odio fiel. ¿Dónde estás ahora, en qué rincón del viento? Se diluyó tu alma en el calor de julio, en las gotas de lluvia de agosto persistió, recuerdo imborrable, recuerdo mío. Tus respuestas, acertijos sin resolver, un amor enigmático, devoción esquiva, nunca ...
 No sé si el querer sentir reconocimiento por algo que haces por amor, sea lo justo.  Sin embargo, cuando han pasado los años y te das cuenta que nunca recibirás el lugar que te corresponde te desmoronas.  Es como vivir en una prisión, dónde respirar es el mejor beneficio que se pueda tener.  La impotencia frena mis venas, el silencio es más caótico que un iceberg, y más inmenso que el infinito.  Es por que me ha demostrado que es algo permanente.  nunca cambiará y duele duele... pero no importan las lágrimas, no le son inmunes,  ni las palabras ni las acciones, solo el hecho de que pueda sacar provecho. Y me siento tan cansada tan sola y la soledad resuena fuerte me susurra el rechazo me sigue invitando cada noche a sus aposentos murmura que nunca seré nadie.  nadie nadie  nadie...

Pared

 Nadie puede llegar a comprender lo sola que me siento el vacío que carcome mi alma la tristeza que me llena la melancolía que me acaba.  Puedo gritar y  llorar gemir y decir cada cosa que pienso hacerme como deseo terminar con esto y  es nada... es como si me dirigiera a la pared una hueca vacía de empatía mucho más de sensibilidad preocupada por el celular pero no por mí.  Es tan tonto ir contra corriente tan triste intentar encontrar  un lugar  en este mundo  y darte cuenta que no lo tienes. 

Tedio

 La verdad es que no sé qué hacer, ni que decir. El mundo se cierra, me ahoga, el constante ruido del teléfono, uno, dos, tres al mismo tiempo. Es un fastidio. El auto, los gritos, todos gritando, todos preguntando si van a salir, si están, si esto o aquello. Y solo intento la búsqueda de la paz, no la encuentro. Todo es ruido, todo es lo mismo, es un bucle sin fin en donde la rutina diaria se presenta una tras otra, tras otra vez. Sin parar, sin detenerse y me siento colapsar.  Me estoy hundiendo, profundo, profundo. Me ahogo, y no encuentro la calma, la tranquilidad y lo único en lo que pienso es en porque maldita sea no hacen algo productivo, porque no, porque pierden el tiempo, tiempo que me falta, me falta tanto que colapso. Las ojeras, el ruido, el maldito ruido… lo único que quiero es el silencio.

Se me encoge el alma

 Se me encoge el alma los sentidos del corazón, las melodías se vuelven letanías pues ya no deseo ni oírlas.  Se desaparecen las motivaciones se siente vaga la audacia, el perdido afán por destacar deja de existir  deja de sonar. Se me encoge el alma, las lágrimas no se secan corren tortuosas por el valle de tristeza, melancolía y estupor. Se me revuelven las emociones de un "Tú puedes"  y un "Ya para" se han ido  tan  tan  lejos que no quiero ir tras ellas. Se me rinden las ganas de seguir avanzando se rinden tanto  que ni siquiera  deseo seguir respirando. Gin. Todos los derechos reservados. 

30 de Junio

Recuerdo cuando me avisaron que ya no volvería a oír tu voz.  El sentimiento me sobrecogió y por un momento sentí como si no tuviera voz, razón, emoción o pensamientos. Fue un instante en el que no existía nada salvo tu perdida.  Después, supe que tenía que avisarles a todos. El dolor de tu ausencia estaba ahí, pero a la vez no estaba, es como si hubiese sido metido en un cajón con llave. Sabíamos que teníamos que ir para darte el último adiós y entonces mi melancólico corazón lo supo, ya no volverías a platicar con tu cómplice de sueños.  Hoy es tu no cumpleaños y en ocho días tu aniversario luctuoso. He aceptado que ya no estás aquí, sin embargo, cuando más melancólica estoy, aún puedo escuchar tus palabras motivándome, animándome y me las repito porque sé que esas palabras solo vuelven tu presencia más real, como si no te hubieras ido del todo.